(Guanajuato, 1886 - Ciudad de México, 1957) Muralista mexicano. Los artistas mexicanos Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco conforman la tríada de los máximos representantes del muralismo mexicano, escuela pictórica que floreció a partir de los años veinte del pasado siglo.
Las características fundamentales de esta tendencia son la monumentalidad, que apunta a conseguir una mayor gama de posibilidades comunicativas con las masas populares (algunos de los gigantescos murales sobrepasan los cuatrocientos metros cuadrados); la ruptura con la tradición academicista y la asimilación de las corrientes pictóricas de la vanguardia europea (cubismo, expresionismo), con las que los artistas mexicanos tuvieron oportunidad de entrar en contacto directo, y la integración de la ideología revolucionaria en la pintura, que según ellos debía expresar artísticamente los problemas de su tiempo. No menos importante es el hondo arraigo de su arte en las tradiciones autóctonas de México: la del grandioso pasado artístico prehispánico (donde la pintura mural fue una práctica constante) y la de la estampa popular mexicana (en la que brilla el legado de José Guadalupe Posada).
Impacto de la Globalización Neoliberal en el Ecuador y América Latina
La privatización se implantó a expensas de los trabajadores. El impacto sobre el empleo ha sido enorme; en los países industrializados el daño de los despidos es reconocido y en parte mitigado por la red de seguridad; en los países menos desarrollados, las trabajadores parados no se convierten en una carga pública porque rara vez cuentan con esquemas de seguro de pago, pero pueden generarse costes sociales manifestados en violencia urbana, delincuencia y perturbaciones sociales y políticas; el paro también genera la angustia generalizada, incluso entre los trabajadores que mantienen su empleo, una sensación de alineación, cargas financieras adicionales sobre los miembros de las familias y la retirada de la escuela de los niños para que contribuyan al presupuesto familiar .
En muchos países en desarrollo y recién desarrollados, los cambios sociales derivados de estas políticas neoliberales están asociados con una tasa de desempleo bastante alta y migración activa del sector rural al urbano. El crecimiento económico de la competitividad ha hecho que se promuevan en algunos países programas decalidad y productividad además de minimizar los costos laborales, pagando menos del salario mínimo. La violación de los derechos humanos, la explotación del trabajo, el uso de niños como fuerzalaboral, los altos riesgos para la salud y la falta de seguridad son las consecuencias de esa política represiva.
El trabajo no se ha visto, como es natural, separado de estos cambios a nivel social y económico, y los principales cambios han sido en la eliminación de puestos de trabajo ,con el consiguiente aumento en la tasa de desempleo y la generación de nuevos problemas sociales, cambios en la estructura laboral como los referidos por la Organización Mundial de la Salud en 1995 de que "mientras la mayoría de los empleados (del 60 al 70%) en los países de la Organización para el Desarrollo Económico realizaron trabajos manuales en los años 70, entrando en los 90 alrededor del 60 al 70% fueron contratados en trabajos típicamente de nivel alto o bajo de los llamados trabajos de cuello blanco (trabajo en ambientes de oficina)" .
Estos cambios, debido a la importancia que tiene el acceso al trabajo y la política de empleo para la vida del hombre, para el bienestar personal y el desarrollo socioeconómico de las comunidades y de los países al permitir a los ciudadanos el sostenimiento de ellos y su familia, también es un factor clave en la seguridad, estabilidad y desarrollo social sostenible para los países, mientras que la tasa de desempleo y otros problemas asociados ponen en peligro el desarrollo.